Roma, diciembre año 70 e.c. Tito, el vencedor de Judea e hijo del emperador Vespasiano, entra en su capital, en un desfile de triunfo, seguido por sus falanges y miles de judíos encadenados, transportando sobre sus espaldas los tesoros del destruido Templo de Jerusalén.

Todos pasan bajo el Arco de Triunfo construido especialmente para festejar el triunfo sobre los judíos y una moneda especial fue acuñada con las inscripciones "Ieudea capta, Ieudea devicta'' (Judea está capturada, Judea está vencida).
Roma, 14 de mayo 1948, al atardecer. Los judíos de la capital de Italia están frente a la sinagoga de Transtevere, escuchando las noticias que llegan de Tel Aviv: Ben Gurión ha leido la Declaración de la Independencia del Estado de Israel, unas pocas horas antes de la entrada del Shabat. Lágrimas de alegría fluyen de los ojos de los judíos romanos, que fueron diezmados en la Shoá, tres años antes. Todavía está fresco el recuerdo de la masacre de las grutas ardentinas en 1943. Otros judíos son libios, que se salvaron de la expulsión a los campos de exterminio.
Durante siglos los judíos de Roma no pasan bajo el Arco de Tito, monumento a la humillación de nuestro pueblo. Y en esos momentos unos jóvenes toman la iniciativa: "Al Arco, al Arco, ¡como seres libres!'' Cientos de judíos convergen sobre el lugar maldito durante cientos de años, llevan banderas judías, y con la espalda erguida y la frente levantada pasan bajo el Arco y algunos gritan: "Ieudea incapta, Ieudea indevicta'' (Judea no está cautiva, Judea no está vencida).
Entonan las antiquísimas palabras del Salmo 126: "Cuando Dios hizo retornar a los cautivos de Sión, nos parecio un sueño'', luego cantaron el Hatikva, bendijeron "Sheejeianu'' (agradecimiento al Altísimo por permitirnos llegar a este día) y retornaron en manifestación de alegría a la sinagoga para recibir el Shabat.
Buenos Aires, Tisha Beav 1948 (14/8/4 por la noche. Yo era un niño de cuatro años y medio, y mi abuelo me lleva a la sinagoga de la calle Acevedo (años despues IONA). Una noche fría de agosto y unos cuantos viejos vienen a la sinagoga para Kinot (Lamentaciones).
Cuando entran, se descalzan y se sientan en el suelo o sobre sillas dadas vueltas, algunos visten un kitel blanco, la luz es ínfima y velas iluminan, haciendo mover las sombras de los orantes. Me asusto y comienzo a llorar, mi abuelo trata de hacerme callar y no lo logra, y entonces un viejo que era considerado el líder por su erudicion, le pide a mi zeide que me siente sobre sus rodillas. Así lo hace mi abuelo y el hombre comienza a acariciarme la cabeza y a contarme en idish la historia del Estado Judío y el hermoso Templo que teníamos en Ierushalaim.
Ese Templo fue destruido, pero nosotros no nos olvidamos de nuestra tierra, a la cual volveremos algun día, y quizás yo viviré en ella cuando crezca, ya que hace poco (en mayo del '4 volvimos los judíos a tener un Estado. Me calmé y escuché como entonaban con voz quebrada las Kinot. Nunca pude olvidarme de esa noche. Fue la primera lección de sionismo que recibí.
Estos relatos, de la historia y personales, expresan mejor que nada lo que este nefasto día de Tisha Beav significa. Este día es el recuerdo de la pérdida de nuestra independencia y el comienzo del espantoso galut (exilio, diáspora). Todos los sufrimientos y martirios de nuestro pueblo son consecuencia de este espantoso día. Pero a la vez, el hecho de recordarlo generación tras generación, sostuvo a nuestro pueblo y nos ayudó a vivir en condiciones no normales; condiciones en la cual otros pueblos se hubieran asimilado y desaparecido.
Pero el recuerdo constante de nuestra independencia y libertad nos ayudó a sobrevivir. Por lo tanto, recordar a Tishá Beav es recordar nuestra historia y tratar de aprender de ella. "Historiae magister vitae'' (La historia es la maestra de la vida) decían los romanos y nosotros la confirmamos. Como nuestro pueblo se mantuvo alrededor de las sinagogas y los ritos en ella, también este día de duelo nacional tomó formas religiosas: Leemos las Kinot (Lamentaciones), no calzamos cuero, no nos bañamos ese día y ayunamos como en Iom Kipur.
Y por el atardecer comenzamos a estar más contentos, el día de duelo va pasando, rezamos por la reinstauración de nuestra soberanía nacional, y comienza un nuevo día de esperanzas. El Shabat Najamu (consuelo) ya se acerca y tambien Tu Beav, el Día del Amor.
No echéis este día al olvido, no importa como lo recordaréis; en forma tradicional o en otra forma, pero si lo olvidáramos, estaremos olvidando a nuestros ancestros. Y termino con las palabras de Jaim Arlozorov (uno de los más importantes líderes del sionismo socialista, asesinado en 1934) escritas en Tisha Beav del año 1930: "No solamente los dos Templos fueron destruidos el 9 de Av; también los judios de España fueron expulsados en esa fecha en 1492. Tishá Beav es un día nefasto para el pueblo de Israel, día de duelo por el destino nuestro''.


*Congregación Conservadora Taguel Aravá, Eilat
Rabino Shmuel Shaish*

http://www.radiojai.com.ar/n/SHMUEL%...2008-08-08.wma

Fuente: http://www.radiojai.com.ar/OnLine/no..._Noticia=39353