Las mujeres que toman la decisión de abortar lo hacen siempre porque se sienten en una encrucijada sin apoyo, de su familia ni el padre del hijo que llevan en el vientre, en la mayoría de los casos en medio de una gran presión social o económica. Pero pasada esa etapa de crisis, cuando la mujer realmente piensa en lo que pasó,
comienza a sentir un sentimiento de culpa que no se quita ni con el paso del tiempo, según detalló la doctora experta en temas de aborto Carmen López, durante su visita a DIARIO EXTRA.
La especialista aseguró que incluso en caso de violación, para la mujer resulta más traumante el aborto que la misma violación, porque pasa de ser víctima a ser victimaria, porque ella permitió que se asesinara una criatura que tenía vida, y se estaba formando dentro de sí, quien no era culpable de la forma en que fue concebida.
Sostiene que es falso, que en casos de violación ese niño vaya a significar dolor para la madre, al recordarle la violación, por el contrario, el amor de madre es mayor a eso, y la mujer volcará todo su amor a esa criatura.
Sin embargo, cuando se provoca un aborto, esas heridas las llevará la mujer por siempre y esto le puede causar incluso la locura, además del daño físico que se le ocasiona al causar el aborto.
“Se genera un vacío en el cuerpo que se había preparado para la maternidad, ya había un vínculo que va más allá de que el bebé sea o no planeado, y el cuerpo reciente que se esté quitando un órgano que está sano, es una violación médica. Cuando se aborta hay mucho silencio en la mujer, porque no quiere compartir con nadie lo que le está pasando para protegerse del dolor, eso hace que vaya guardando y reprimiendo sus sentimientos, vive con temor, con ansiedad, hay un autosabotaje contra ella misma en diferentes formas y termina muchas veces en intentos de acabar con su vida”, comentó.
“Pueden pasar años desde el momento del aborto hasta que se presente un evento que desencadene en la crisis, la depresión y hasta la locura, porque la mujer nunca se perdona el haber permitido ser cómplice de asesinar a un inocente indefenso”, comentó.
Recordó que en la clínica donde ellos atienden mujeres que han abortado, son muchos los casos en que llegan por haber intentado quitarse la vida, o por estar en una gran depresión, incluso pasado mucho tiempo después del aborto.
“Es una crisis que vuelve a resurgir cada cinco años, ellas nos cuentan que tienen pesadillas, sueños horribles, donde ven a su bebé despedazado, sangre por todo lado, eso las lleva a tener trastornos alimenticios como la anorexia o la bulimia, incluso generan en suicido, entre otros”, detalló.
Otro de los aspectos que destaca la especialista es que en la mayoría de los casos luego del aborto, la mujer tiene un deseo inconsciente de reemplazar a ese niño para sanar la herida y queda embarazada de nuevo, muchas veces en idéntica situación a la anterior, por lo que nuevamente recurre al aborto, en el 70% de los casos las mujeres se embarazan 24 meses después del aborto.
En los casos que la mujer que abortó una vez llega a tener otro hijo, se convierte en una madre excesivamente protectora.
Según las cifras que manejan en México, en un 70% de los casos la mujer que aborta después rompe con su pareja, porque ya no confía en él por haberla presionado o haberla dejado sola para que tomara la decisión.
El miedo a enfrentar a la familia es una de las causas que lleva a las mujeres jóvenes a abortar, así como la falta de apoyo económico, el porcentaje de casos que abortan producto de una violación es muy bajo, explicó la especialista, quien fue enfática en que una mujer que sienta el apoyo de su familia o su pareja no aborta, sin importar las situaciones económicas o sociales.
Las mujeres con edades entre los 15 y los 25 años son las que más abortan, especialmente solteras. Y llegan a solicitar ayuda al Instituto en México las que tienen edades entre los 25 y los 40 años, ya que pasa un tiempo antes que busquen ayuda, detalló que algunas llegan en busca de apoyo para superar la crisis hasta 30 años después de haber abortado, porque no han logrado superarlo, ni perdonarse.
Asegura que existe un gran negocio detrás del aborto, que muchas veces la gente tiene miedo de denunciar, porque quienes lo provocan saben que esa persona se convertirá en un paciente fijo para ellos, debido a los problemas físicos y sicológicos que le quedarán luego del aborto.
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